Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .
CRUZ PÉREZ CUÉLLAR Y LA APUESTA POLÍTICA QUE REPOSICIONA A JUÁREZ. . . El Presidente Municipal de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, participó este miércoles en la Sesión Especial de Cabildo Binacional celebrada en El Paso, Texas, donde se formalizó la actualización del Acuerdo de Hermanamiento entre ambas ciudades y se presentó una agenda conjunta de cooperación para fortalecer el desarrollo de la región fronteriza. . .
La actualización del Acuerdo de Hermanamiento entre Ciudad Juárez y El Paso trasciende el protocolo diplomático y confirma una visión política de mayor alcance para la región fronteriza. La presencia de Cruz Pérez Cuéllar en el Cabildo Binacional no fue un gesto menor, sino la expresión de una conducción institucional que entiende a Juárez como una ciudad llamada a ocupar un sitio central en la conversación del desarrollo binacional. En esa lectura, el mensaje es nítido: Juárez no se limita a reaccionar a su circunstancia fronteriza, sino que busca encabezarla con interlocución, sensatez y horizonte estratégico. . .
En tiempos donde abundan las declaraciones grandilocuentes y escasean los entendimientos eficaces, el acuerdo firmado adquiere una relevancia especial. La agenda compartida en temas como movilidad, seguridad, desarrollo económico y medio ambiente revela una madurez política que no siempre se observa en el ámbito local. Para la administración encabezada por Pérez Cuéllar, este paso no sólo fortalece la relación con El Paso, sino que proyecta a Juárez como una ciudad capaz de construir acuerdos serios, de defender sus intereses con inteligencia y de asumir, con responsabilidad, el papel que le corresponde en la dinámica de la frontera. . .

Lo que sigue, desde luego, será la prueba del cumplimiento; pero incluso en esa exigencia Juárez parte hoy con ventaja política. Mientras otros apenas administran inercias o sobreviven al corto plazo, la administración de Cruz Pérez Cuéllar ha colocado a la ciudad en una ruta de interlocución, presencia y liderazgo regional que difícilmente puede ser ignorada. Y si este acuerdo logra traducirse en resultados concretos, no habrá demasiado espacio para la mezquindad de sus detractores: quedará claro que Juárez avanzó porque tuvo gobierno, rumbo y una conducción política a la altura de su peso fronterizo. . .
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JAUREGUI HABLÓ… Y A MARU LE PODRÍA SALIR MUY CARO. . .En política, pocas cosas resultan más incómodas que un exfuncionario hablando cuando una investigación federal apenas empieza a tomar vuelo. Y eso es exactamente lo que ocurrió con César Jáuregui Moreno, cuyas declaraciones ante la FGR ya fueron señaladas por el propio vocero de la institución, Ulises Lara López, como información relevante dentro del expediente sobre la presunta participación de agentes de la CIA en territorio mexicano. Traducido al lenguaje menos diplomático: el caso no sólo sigue vivo, sino que amenaza con escalar y salpicar más de lo que algunos en Palacio de Gobierno quisieran admitir. . .
Porque si algo dejó claro la FGR es que la declaración de Jáuregui no fue un simple trámite burocrático para llenar carpetas, sino una pieza que podría abrir nuevas líneas de investigación y, con ello, mayores complicaciones para Maru Campos y su administración. La sola mención de que la gobernadora pudo haberse negado a aportar información ya colocó al gobierno estatal en una posición políticamente endeble, atrapado entre el desgaste del silencio y el costo de una eventual profundización judicial. En otras palabras, aquello que quizá intentaron contener como un episodio incómodo amenaza con convertirse en un problema de largo aliento, de esos que desgastan todos los días aunque no haya sentencia. . .

Y así, mientras desde el poder local seguramente apuestan a que el ruido se diluya con el paso de los días, desde la FGR el mensaje parece ir en sentido contrario: aquí todavía hay demasiadas piezas por mover y demasiadas preguntas por responder. La ironía es evidente: en su intento por bajar la temperatura del caso, las propias declaraciones de Jáuregui podrían haber avivado el fuego bajo los pies de Maru Campos. No cabe duda, pues, de que esta película está muy lejos de ver el final; más bien apenas va entrando en esa parte donde lo verdaderamente delicado empieza a aparecer en pantalla. . .
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DANIELA DISPARÓ… Y EL PAN VOLVIÓ A EVIDENCIAR SU FALTA DE PUNTERÍA. . .La dirigencia estatal del PAN, encabezada por Daniela Álvarez, decidió abrir un nuevo frente contra Morena y lo hizo apuntando directamente a Brighite Granados, en un intento por convertir la cancelación de su visa en munición política. El problema para la oposición es que, al menos hasta ahora, el argumento suena bastante más pequeño que el escándalo que intentaron fabricar, pues la explicación pública apunta a una vieja infracción de tránsito en Nuevo México. Y ahí empieza el tropiezo: cuando el golpe pretende ser demoledor, pero termina pareciendo más una maniobra desesperada que una denuncia de fondo. . .
Porque si bien es cierto que nadie está obligado a aceptar sin reservas la versión de una cancelación de visa por una simple falta vial, también resulta evidente que el PAN eligió un terreno resbaloso para intentar erosionar a la dirigencia morenista. En vez de colocar sobre la mesa un señalamiento sólido, terminó exhibiendo una estrategia de desgaste basada más en el ruido mediático que en la contundencia política. En política, cuando el adversario exagera un episodio menor, corre el riesgo de revelar no su fuerza, sino su falta de narrativa para confrontar lo verdaderamente importante. . .

Así que, más allá del revuelo del momento, lo que queda a la vista es un PAN que sigue buscando con ansiedad dónde golpear a Morena, aunque para ello tenga que inflar un episodio que por sí mismo difícilmente sostiene una ofensiva de largo alcance. La ironía es inevitable: en su afán por exhibir a la dirigencia morenista, la oposición termina exhibiendo su propia precariedad argumentativa. No cabe duda de que, cuando una fuerza política ya no encuentra cómo atacar a su adversario, termina apostándolo todo a la estridencia, aunque el fondo simplemente no le alcance. . .
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