Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .
OPERATIVOS ‘HISTÓRICOS’, EXPLICACIONES MÍNIMAS. . . En Chihuahua, la seguridad parece haberse convertido en un producto de vitrina: mucho anuncio, mucha pose, y el instructivo —los datos— guardado bajo llave. El gobierno estatal quiere dirigir la conversación antes de explicarle a la gente qué pasó. Y así, entre consignas y frases “contundentes”, se nos pide aplaudir sin preguntar, como si la rendición de cuentas fuera un lujo y no una obligación. . .
El operativo en “El Pinal” es el ejemplo perfecto: se vende como hazaña histórica, pero lo básico sigue en el aire. ¿Qué se aseguró exactamente? ¿Hubo detenidos? ¿Quién operaba ahí? ¿Qué evidencia sostiene el tamaño del “golpe”? Si la historia es tan sólida, no debería temblar ante preguntas elementales. Pero cuando la información se raciona, lo que crece no es la confianza: es la sospecha. . .
Y como suele ocurrir cuando faltan respuestas, sobra distractor. El debate se empuja hacia lo accesorio —la etiqueta, el titular, el aplauso amigo— mientras se esquiva lo urgente: comparecer, documentar, dar la cara. Si las comparecencias incomodan, quizá no es por “politiquería”, sino porque exponen lo que no cuadra. En ese punto, ya no hablamos de comunicación: hablamos de gobierno. . .
Lo más delicado es la costumbre que se intenta imponer: normalizar operativos envueltos en opacidad y decisiones explicadas a medias, con la ciudadanía mirando desde afuera como espectadora. Sin controles claros, la seguridad se vuelve una caja negra: “confíe usted”, “no podemos decir”, “está en investigación”. Y así, la excepción se vuelve rutina, y la rutina termina siendo impunidad administrativa. . .
A la par, el mensaje político que se manda es igual de preocupante: la prioridad parece ser resistir el golpe mediático, no aclarar el golpe al crimen. Cuando el aparato público se percibe ocupado en blindar narrativas, contener críticas o “administrar” respaldos, el poder deja de servir y empieza a servirse. Gobernar no es ganar el día en redes; es dar resultados y sostenerlos con transparencia. . .
La gobernadora puede repetir que “hay investigaciones”, como si esa frase funcionara de cortina permanente. Pero en un Estado democrático, investigar no cancela informar, y gobernar no significa operar sin supervisión. Chihuahua no necesita más propaganda ni más relatos “épicos”; necesita comparecencias, contrapesos y una política de seguridad que se mida por claridad y resultados, no por el volumen del boletín. . .
La escena protagonizada en el Congreso fue un deleite: tres diputadas de Morena subieron a tribuna a pedir lo que en cualquier gobierno que se diga serio debería ser automático, no heroico. Magdalena Rentería exigió que SSPE y FGE comparezcan para explicar, con datos y responsables, el “gran operativo” de “El Pinal”; Jael Argüelles planteó la pregunta que el gobierno esquiva: si hubo participación extranjera en territorio estatal, ¿bajo qué reglas y con qué autorización?; y Brenda Ríos remató con una petición que desnuda la desconfianza: que la gobernadora pida licencia para no meter la mano en las indagatorias, además de denunciar el uso del aparato gubernamental para arroparla políticamente. Si de verdad hay resultados, que los pongan sobre la mesa. Si no, que al menos no pretendan que el boletín sustituya a la verdad. . .
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EN CHIHUAHUA CAPITAL LA SOBERANÍA TAMBIÉN ESTA EN RENTA. . .Durante la conferencia matutina de ayer miércoles, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que la Fiscalía General de la República (FGR) tendrá la responsabilidad de investigar los acuerdos en materia de seguridad que el alcalde Marco Bonilla ha sostenido con autoridades de Estados Unidos. . .
Y es que, hay gobiernos municipales que administran con reglamento; y hay otros que administran con “convenios”, como si un papel con logos bastara para saltarse preguntas. Pero cuando el tema es seguridad y el socio es Estados Unidos, no estamos hablando de turismo institucional: estamos hablando de soberanía. ¿Quién autorizó, bajo qué marco, con qué alcances y con qué controles? Porque eso de “fortalecer” suena muy bien… hasta que alguien pide ver el contrato. . .
La ironía es impecable: en nombre de la seguridad, se debilita lo único que mantiene a raya los abusos, que es la transparencia. Si el acuerdo es tan “benéfico” como se presume, debería estar publicado, explicado y acotado, no escondido detrás de frases grandotas y sesiones fotográficas. En seguridad, el secreto no es estrategia; muchas veces es coartada. . .

Que la FGR revise esos acuerdos no es escándalo: es el freno de mano que se activa cuando alguien quiere manejar la ciudad como si fuera terreno personal. Lo mínimo sería abrir los documentos, detallar compromisos y dejar claro dónde terminan las competencias del municipio y dónde empieza la fantasía del “yo puedo”. Porque cuando la seguridad se vende como marca y los convenios como trofeos, la gente no compra protección: compra incertidumbre. . .
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CIUDAD JUÁREZ: ALIANZAS QUE SÍ SE NOTAN. . . En tiempos donde a muchos gobiernos les alcanza para el discurso, pero no para la coordinación, en Ciudad Juárez se está construyendo una ruta distinta: la de gestionar, tocar puertas y amarrar acuerdos útiles. Cruz Pérez Cuéllar ha entendido que la ciudad no puede esperar a que “se alineen los astros”; necesita soluciones aterrizadas, y esas soluciones pasan por sumar voluntades con la Federación y con quienes sí tienen capacidad operativa. . .
La reunión con el subsecretario de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Miguel Torruco Garza, no es un acto de cortesía: es una señal de trabajo serio y de seguimiento. Hablar de estrategias de seguridad y atención ciudadana, y empujar proyectos como el Centro de Atención México Imparable, significa llevar la política pública al terreno donde se mide de verdad: en servicios, en coordinación y en respuesta oportuna para la gente. . .

Juárez gana cuando su gobierno municipal no se encierra en pleitos estériles y, en cambio, fortalece alianzas que se traducen en resultados. Si la coordinación es “la base”, como ha dicho el alcalde, el reto es sostenerla con metas claras y continuidad; pero el paso ya está dado: poner a Ciudad Juárez en la mesa donde se toman decisiones y convertir esa presencia en beneficios concretos para las familias. . .
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