La reciente intervención de la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, en el programa nacional de noticias de Ciro Gómez Leyva ha generado una ola de críticas y malestar entre los habitantes de Ciudad Juárez y otros municipios del estado. Al declarar que “Juárez representa un desafío particular, ya que es una entidad aparte de lo que es Chihuahua” y referirse a los juarenses como “juaritos”, la mandataria mostró una postura despectiva y polarizante que refuerza divisiones internas en el estado.
Estos comentarios no solo minimizan la identidad de los juarenses, sino que también sugieren que existen prioridades distintas para la capital y las periferias, lo que ha sido interpretado como un desdén hacia quienes viven en Juárez. La gobernadora parece desconocer la importancia de promover la unidad y el respeto entre todos los chihuahuenses, pues sus palabras alimentan prejuicios y resentimientos históricos en la región.
En contraste, el presidente municipal de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, salió al paso defendiendo la dignidad y el orgullo de los juarenses, subrayando que “somos Chihuahuenses y somos juarenses” y que en los 67 municipios debe prevalecer el respeto entre todos. Su respuesta evidencia la necesidad de un liderazgo que realmente fomente la inclusión y valore a cada ciudadano, sin distinciones ni etiquetas. Es urgente que la gobernadora rectifique y se comprometa a unir, no a dividir, a las y los chihuahuenses.


