Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .
MORENA MARCA EL RITMO EN LA CARRERA POR LAS GUBERNATURAS DE 2027. . . Morena ha puesto la primera ficha sobre la mesa y, como en 2024 con las famosas ‘corcholatas’, marca el inicio formal de la contienda por las gubernaturas de Chihuahua y otros 16 estados al definir que el próximo 7 de marzo aprobará las reglas internas para sus aspirantes. . .
No es casualidad: el partido repite la fórmula de tomar la iniciativa ante una oposición que, por ahora, solo atestigua. Contrario a lo que ocurre en Acción Nacional, donde las definiciones suelen llegar tarde, la dirigencia morenista deja claro que irá un paso adelante en la sucesión estatal. . .
Fuentes internas confirman que la estrategia no solo es mediática sino también operativa: el objetivo es tener candidatos definidos antes del arranque del Mundial de Futbol, lo que significa que, para el 11 de junio, nombres como Cruz Pérez Cuéllar o Andrea Chávez ya deberían conocer su destino político en Chihuahua. . .

No obstante, la competencia será reñida, pues se prevé que figuras como Mayra Chávez y Juan Carlos Loera también buscarán inscribirse en la convocatoria que emitirá el Consejo Nacional de Morena. En contraste, el PAN sigue sin mostrar cartas claras, a la espera de la jugada guinda. . .
Así, la narrativa se repite: Morena dicta el ritmo y los demás reaccionan. El juego de posiciones en la política mexicana se acelera y los reflectores se centran en quienes logren subir primero al cuadrilátero electoral. . .
¿Se consolidará el liderazgo anticipado de Morena o veremos sorpresas en la recta final? Por lo pronto, como bien dicen en el argot político, tiempo al tiempo. . .
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REELECCIÓN A LA MEDIDA: ALEX DOMÍNGUEZ NO SUELTA EL PRI. . . Alex Domínguez lo volvió a hacer: va por otro periodo al frente del PRI estatal, como si el partido fuera su feudo personal. No es casualidad que pida licencia solo para cumplir el trámite, mientras mantiene el control y la estructura tal como en su primer mandato. En Chihuahua, nadie duda que su influencia es absoluta y que las reglas internas se adaptan a su conveniencia. Si algún priista quiere figurar, tiene que jugar bajo las condiciones de Alex, pues el proceso de registro y la dirigencia provisional solo son parte del espectáculo. . .
La cercanía de Domínguez con Alito Moreno, el todopoderoso dirigente nacional, es el secreto peor guardado en el PRI. Con ese respaldo, la continuidad de Alex en la presidencia parece más que asegurada, y su mano se notará en la selección de candidaturas de 2027. . .
La recomendación es clara para los aspirantes: alinearse con la corriente dominante o resignarse a quedar fuera. Fermín Ordóñez lo entendió bien, lanzando su apoyo público y apostando por la estabilidad del grupo en el poder, aunque la lealtad en el PRI nunca ha sido garantía de nada. . .

El Movimiento Territorial, encabezado por Ordóñez, se sumó a la ola de respaldo, pero la pregunta incómoda sigue en el aire: ¿le cumplirá Alex a Fermín o lo traicionará como en episodios anteriores? En política, las promesas duran lo que tarda un ciclo electoral y en el PRI de Chihuahua el tiempo siempre termina decidiendo quién es el aliado y quién queda fuera de la jugada. . .
Por ahora, el juego sigue siendo de Alex y los demás solo pueden mirar desde la orilla. . .
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EX AUDITOR ESPARZA: “MÁRTIR PÚBLICO”. . . El caso de Jesús M. Esparza Flores, exauditor superior del estado, vuelve a poner sobre la mesa el viejo hábito de algunos exfuncionarios de pintarse como víctimas cuando enfrentan procesos legales. Esparza, en su reciente comunicado, se declara en desventaja mediática y afirma que presentará pruebas para respaldar su postura, evitando cualquier declaración en medios y reservando todo para las instancias judiciales. Habla también de las afectaciones morales y del duelo que implica perder reputación y tranquilidad, como si el cargo público fuera sinónimo de obra social. . .
Pero detrás de este discurso hay una tendencia peligrosa: exfuncionarios que, lejos de asumir las consecuencias de sus acciones, buscan vestirse de mártires. Esparza y otros como él no fueron perfectos ni ejemplo de altruismo; eran servidores públicos con salarios considerables y responsabilidades claras. La narrativa de la victimización—el infierno personal, la “desesperación de otros”—solo esconde el hecho de que su función era servir y rendir cuentas, no recibir canonizaciones mediáticas. . .

La responsabilidad pública exige transparencia y enfrentar la justicia si se cometen errores. Los exfuncionarios deben abandonar el papel de héroes incomprendidos y aceptar que su paso por el servicio público los obliga a rendir cuentas, sin privilegios ni inmunidad. Porque en México, los servidores públicos no son mártires: si se equivocan, la ley debe ser la que determine su destino, no el discurso de autocompasión. . .
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