Columna La Tenebrosa. . . El lado obscuro de la política chihuahuense. . .
BONILLA Y EL PAN ELUDEN RENDICIÓN DE CUENTAS POR PATRULLAS. . . En un ejemplo más de cómo la opacidad se normaliza en la administración pública, el Ayuntamiento de Chihuahua, encabezado por Marco Bonilla, decidió aferrarse al hermetismo sobre el millonario arrendamiento de patrullas. Con la intención de proteger a Marco Bonilla, la bancada panista en el Congreso local prefirió rechazar la propuesta de la diputada Brenda Ríos para transparentar el sobreprecio de estos contratos, privilegiando el silencio a la responsabilidad que exigen las y los chihuahuenses. . .
No es menor el dato que expuso la diputada: mientras adquirir patrullas costaría 240 millones de pesos, con el actual modelo de renta propuesto por Bonilla y respaldado por el PAN, el municipio acabará pagando más de 1,500 millones de pesos sin que una sola unidad pase a ser parte del patrimonio de la ciudad. Aun así, los legisladores panistas optaron por blindar la opacidad, en lugar de exigir claridad y eficiencia en el uso de los recursos públicos destinados a la seguridad. . .

Resulta indignante que el alcalde y su partido nieguen incluso la discusión sobre modelos más eficientes y transparentes, escudándose en mayorías y complicidades políticas. La negativa del PAN a abrir los datos sobre el contrato de arrendamiento y sus implicaciones es una clara señal de que, para Bonilla y compañía, los intereses partidistas pesan más que el dinero y la seguridad de las familias chihuahuenses. ¿A quién le sirve realmente esta opacidad? . . .
. . . . . . . . . . . . . . .
EL EJEMPLO DE CRUZ PÉREZ CUÉLLAR: OBRA PÚBLICA SIN ENDEUDAR A JUÁREZ. . . En un contexto donde la opacidad y el endeudamiento parecen ser la regla, el alcalde Cruz Pérez Cuéllar destaca como una rara avis en la política chihuahuense. . .
Mientras otras administraciones se ven envueltas en polémicas por contratos millonarios y falta de transparencia, el presidente municipal de Juárez ha reiterado, una y otra vez, su compromiso de no adquirir un solo peso de deuda para seguir construyendo infraestructura en beneficio de la ciudadanía. Así lo dejó claro en su reciente intervención con diversos medios de comunicación, donde presumió un récord en obra pública, superando incluso a gobiernos con presupuestos mucho mayores. No se trata de discursos vacíos: los hechos respaldan su gestión. . .
La disciplina financiera de Pérez Cuéllar no solo se refleja en la ejecución de proyectos, sino también en el manejo responsable de pasivos heredados. El alcalde ha tenido que enfrentar deudas generadas por administraciones anteriores, desde obras públicas hasta temas fiscales como los impuestos federales atrasados del “Cerecito” (hoy CEMISSA). . .
A pesar de estos retos, el gobierno municipal de Cruz ha buscado acuerdos para reducir significativamente los pagos, logrando que un adeudo de 116 millones de pesos pudiera liquidarse en apenas el 25%, siempre y cuando cuente con la aprobación estatal. Este tipo de gestiones evidencian que sí es posible gobernar con eficiencia y transparencia, sin comprometer el futuro de la ciudad. . .

Mientras algunos prefieren el silencio y la complicidad política para proteger intereses partidistas, Pérez Cuéllar apuesta por la claridad y la rendición de cuentas. El alcalde no ha dudado en explicar cada peso destinado a la obra pública, asumiendo también la responsabilidad de corregir errores fiscales del pasado, como el mal timbrado de nómina y declaraciones incorrectas de impuestos que costaron casi 100 millones de pesos al municipio. Con resultados y transparencia, Cruz Pérez Cuéllar se consolida como un referente de buen gobierno en Chihuahua, demostrando que sí se puede administrar con visión y compromiso social. . .
. . . . . . . . . . . . . .
FISCALÍA: CAMBIOS, INESTABILIDAD E INSEGURIDAD. . .La reciente designación de Adalberto Oros Salido como nuevo titular de la Fiscalía de Distrito Zona Noroeste, anunciada por la gobernadora María Eugenia Campos Galván, es solo el último episodio en una larga cadena de movimientos y ajustes al interior de la Fiscalía General del Estado. . .
Mientras el Fiscal General, César Jáuregui Moreno, presume la experiencia de Oros Salido, la realidad es que estos cambios constantes no son más que síntomas de una grave crisis de dirección en materia de seguridad para Chihuahua. En una entidad azotada por la violencia y la opacidad, la rotación de titulares parece ser la única estrategia real del actual gobierno estatal. . .
La gestión de Maru Campos se ha distinguido por priorizar las designaciones discrecionales y los relevos en puestos clave, en vez de construir instituciones sólidas, profesionales y con continuidad. Estas decisiones generan inestabilidad y alimentan irregularidades tanto operativas como administrativas al interior de la Fiscalía, donde cada llegada y salida solo profundiza la incertidumbre y dificulta la consolidación de políticas efectivas contra la inseguridad. Mientras la ciudadanía exige resultados y claridad, el gobierno responde con cortinas de humo y nuevos nombramientos, evadiendo la rendición de cuentas. . .

El impacto de esta inestabilidad es tangible: víctimas desatendidas, expedientes que se estancan y una percepción creciente de impunidad. Maru Campos, en lugar de enfrentar los problemas de fondo, perpetúa un modelo de administración basado en el maquillaje institucional y el reparto de cargos, dejando en el olvido la urgente necesidad de eficacia y transparencia en la procuración de justicia. Así, la seguridad pública en Chihuahua sigue atrapada en un ciclo vicioso de improvisación y falta de resultados palpables para la ciudadanía. . .
. . . . . . . . . . . . . . . .


