Las prestaciones laborales como el aguinaldo, la prima vacacional o el reparto de utilidades forman parte de los ingresos que reciben millones de trabajadores en México cada año, pero no muchos saben que deben pagar impuestos ante el Servicio de Administración Tributaria (SAT).
Aunque existe la creencia de que estas prestaciones están completamente libres de impuestos, la realidad es distinta. La legislación fiscal establece que una parte de estos ingresos puede quedar exenta del Impuesto sobre la Renta (ISR), pero cuando el monto supera ciertos límites, la diferencia sí se considera gravable.
De acuerdo con información publicada por Expansión y con lo establecido en la Ley del Impuesto sobre la Renta, particularmente en su artículo 93, las prestaciones laborales cuentan con rangos de exención que se calculan con base en la Unidad de Medida y Actualización (UMA).
Esto significa que el impuesto solo se aplica sobre la cantidad que exceda el límite permitido y a continuación te explicamos cómo funcionan estas reglas, qué prestaciones pueden generar impuestos y cómo aparecen en tu declaración anual.


