Una de las dudas más comunes entre quienes se pensionan por el IMSS es si pueden seguir trabajando sin perder su pensión. La respuesta corta es: sí se puede, pero no en todos los casos ni de cualquier forma. Todo depende del tipo de pensión y del régimen bajo el cual te pensionaste.
En el IMSS existen principalmente dos regímenes de pensión: Ley 73 (para quienes comenzaron a cotizar antes del 1 de julio de 1997) y Ley 97 (para quienes cotizaron a partir de esa fecha). Cada uno tiene reglas distintas respecto a trabajar después del retiro.
Si te pensionaste bajo la Ley 73, en la modalidad de cesantía en edad avanzada o vejez, sí puedes trabajar, pero con una condición importante: no puedes volver a cotizar al IMSS. Esto significa que puedes desempeñar actividades por tu cuenta, trabajar como independiente, honorarios o incluso en la informalidad, sin que se afecte tu pensión.
Sin embargo, si vuelves a tener un empleo formal y tu patrón te registra otra vez ante el IMSS, el Instituto puede suspender temporalmente tu pensión mientras dure esa relación laboral.
En cambio, si tu pensión es por invalidez, la situación es diferente. En este caso, el IMSS otorga el pago porque considera que el trabajador no puede laborar. Si el pensionado vuelve a trabajar y el Instituto detecta ingresos laborales, la pensión puede cancelarse, ya que se entiende que desapareció la causa que le dio origen.
Para quienes se pensionaron bajo la Ley 97, el escenario suele ser más flexible. Al tratarse de una pensión financiada por la Afore, sí es posible trabajar incluso en un empleo formal, sin perder el derecho a recibir el pago mensual. No obstante, al volver a cotizar, las nuevas aportaciones se van a una cuenta distinta y no aumentan la pensión ya otorgada.
También hay que considerar el caso de las pensiones por riesgo de trabajo, donde la compatibilidad con un nuevo empleo depende del grado de incapacidad determinado. Si el trabajador realiza actividades incompatibles con la incapacidad reconocida, el IMSS puede revisar el caso.
Más allá de la ley, es importante entender que trabajar después de pensionarse no siempre es una ventaja económica. En algunos casos, el ingreso adicional se reduce por impuestos, desgaste físico o pérdida de beneficios como servicios médicos especiales.
Antes de aceptar un empleo, lo más recomendable es revisar tu resolución de pensión, identificar bajo qué régimen estás y, si es necesario, acudir al IMSS o asesorarte con un especialista en pensiones. Esto puede evitarte suspensiones inesperadas o problemas legales.
En conclusión, sí puedes trabajar después de pensionarte por el IMSS, pero no de cualquier forma. Conocer las reglas es clave para cuidar tu pensión y tomar decisiones que realmente mejoren tu economía.



